El Regreso

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Por Camila Ossorio Domecq, Editorial Hespérides (2005)

Audio al final en voz de la poeta

El Regreso

Fue así que del polvo al cuerpo transmigró…

fue la fuga disipada del centro certero

del árbol sin raíces, de la voz sin tono,

de registros sin calco, de pasados desvelos.

Fue cercenada fatiga montada tras la acera.

…alumbraban los faroles…-las canciones estridentes-…

encallados en la cera -( punto estanco el del ausente)…

Dibujados en la acera, la vidriera preparada

(Punto estanco el del ausente) -una imagen más que clara.

Y hubo puertos que ensoñando así las noches y los días,

no flanqueando las señales de la ecuestre mar en celo

ni el aroma de las sales; del laúd se profería

un acorde imprevisto: Punto Estanco el de los muertos.

Y la vida traspasó las carencias del pre-nombre.

De las pieles que los cuerpos han llamado.

Su figura que del polvo y del pre-nombre se han formado,

de los rítmicos balances sin la Cruz y sin Poniente.

Punto Estanco el de las venas que se henchían

-la violencia embarcada tras las huestes de sus sexos-.

Ausencia ocre de fatal alevosía

de aquel libro absorbido tras el mimbre de los dedos.

Y de la mano doliente; y de la Luz de Aquél que hoy

-otoño allá en la hacienda que se enciende-

como ramas en la puesta de la luz de aquel farol

ese otoño desterrando las carreras incipientes.

A la entraña de esos nombres, a las pieles,

a la vista observadora – la del perro cimarrón-

esa que se agudiza, clara, muestra, agota, vuelve;

se encarama a la salina gris de un pantalón

se encarama a las obtusas piernas que se pierden.

Y vuelve a las colinas de los ratos abrasivos

vuelve a las colinas del farol que el Facto enciende.

Vuelve, y esos lechos sin aletas y sin brazos

vuelve al centro -el retorno del hogar, columna indemne-.

Y azuzando los afluentes de ese río que nadó

nada el río, nada el fuego, nada el viento, nada el muelle.

Nada el sexo, nada el fuego tortuoso del pantalón

acusando a la fatiga de la seña ya creciente.

Vuelve.

Desaparecidos

                 tras el cierre del farol.

Vuelve.

            Y lo encienden.

Camila Ossorio Domecq, poeta contemporánea, 2023

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Camila Ossorio Domecq

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